Si estás pensando en autoeditar tu libro —ya sea subiéndolo a una plataforma de autoedición o imprimiendo copias en una imprenta— y quieres que tenga una maquetación profesional, en esta entrada te voy a explicar, paso a paso y sin guardarme ningún secreto, todo lo que tienes que hacer para maquetar tu libro y dejarlo listo para la imprenta.

Aunque las editoriales utilizan programas específicos como Indesign, si dispones de Word o de OpenOffice te aseguro que no necesitas nada más para maquetar tu obra de forma profesional, salvo que pretendas componer un libro de texto, un cómic o una revista; para estos casos no te recomiendo el uso de Word.

Antes de comenzar a maquetar tu libro

Sé que estás deseando que tu libro comience a tomar forma, pero antes de ponernos a ello es fundamental que te asegures de estos aspectos:

  • Tienes la versión definitiva de tu libro. Si todavía piensas hacer algún cambio o tienes dudas sobre algún capítulo, personaje o lo que sea, por favor, no se te ocurra ponerte a maquetar. Perderás el tiempo y tu trabajo no servirá para nada.
  • Esa versión definitiva ha pasado por corrección. Da igual lo bien que escribas, tu libro siempre va a tener errores y erratas (no, no son lo mismo), así que no esperes a tener el libro publicado y entre tus manos para descubrirlas (o peor, a que alguien las descubra por ti) y pide ayuda a un profesional.
  • Tienes claro el tamaño que va a tener tu libro. Si vas a publicar en una plataforma como Amazon, elige el tamaño que más te agrade y que te permita obtener la mayor rentabilidad posible. Si vas a llevar tu libro a imprenta, pide presupuesto para varios tamaños y selecciona el que mejor se adapte a la relación calidad-precio que esperas obtener. Por último, si piensas utilizar ambas opciones, tendrás que buscar un tamaño disponible tanto en la plataforma como en la imprenta si no quieres que tu trabajo se duplique.

Limpiar lo ya maquetado

¡¿Cómo?! Pero ¡si no he comenzado a maquetar! Ay, ay, ay…, eso es lo que creías. Tu libro no solo ha sido maquetado, sino que ha sido mal maquetado, así que ahora te toca limpiar esos errores para no arrastrarlos en el proceso. Este punto es un buen momento para hacer una copia de seguridad, que llamaremos «Título – Original».

Empezaremos por las tabulaciones. Usar el tabulador al principio de párrafo en lugar de definir una sangría es uno de los errores más comunes, así que vamos a resolver este problema con la función «Buscar y reemplazar».

Primero, haremos visibles en nuestro documento los símbolos de formato activando el símbolo de la imagen (se llama calderón).

Modo de activar la visualización de los símbolos de formato

Después, seleccionamos una tabulación y la copiamos.

Tabulación seleccionadaY, por último, eliminamos todas las tabulaciones con la función «Buscar y reemplazar».

Reemplazar las tabulaciones

Pero ojo, si en algún punto del texto has utilizado la tecla espaciadora para crear la sangría, esto también debes solucionarlo.

Además, con esta acción que te voy a explicar vamos a matar dos pájaros de un tiro, pues es común que en la redacción hayamos pulsado sin querer más de una vez el espaciador para separar dos palabras, y eso no lo podemos permitir en un texto bien maquetado.

Solución: de nuevo la función «Buscar y reemplazar».

Buscar y reemplazar los dobles espaciados

Y repetimos este ejercicio hasta que el programa ya no haga más reemplazos.

Pantalla con cero reemplazos

A continuación, nos ocuparemos de la dichosa teclita «Enter». Para separar párrafos, tenemos tendencia a pulsar esta tecla en dos ocasiones. La primera, para dar por cerrado un párrafo; la segunda, para alejarlo del párrafo anterior. Pero esta no es la manera correcta de hacerlo cuando maquetamos un texto. El espaciado entre párrafos debe definirsedesde el cuadro de diálogo de «Párrafo».

Configuración del espacio entre párrafos

Así que tendremos que revisar todo el texto y eliminar todos los espacios introducidos a través de la tecla «Enter».

Y ya por último, es conveniente eliminar los saltos de sección y de página que hayamos introducido. De nuevo, los haremos visibles activando la tecla «Calderón» y los eliminaremos poniendo el cursor delante de cada salto y dclicando en la tecla «Supr».

Elección de la tipografía

La selección del tipo de fuente no es una decisión cualquiera. Es un elemento fundamental para la correcta legibilidad de la obra. En el formato papel se utilizan siempre las familias del tipo Serif, que son las que tienen remate o «rabito» (ver imagen) lo que facilita la lectura.

Muestra de fuentes Serif

En el artículo Con Google Fonts, cientos de fuentes para tus libros y documentos tienes más información sobre los diferentes tipos de fuente existentes y sobre cómo utilizar cientos de tipografías libres de derechos en tus libros, pero para que tengas una referencia, te diré que en novela se trabaja mucho con las fuentes Garamond, Georgia, Palatino, Book Antiqua, Century, Times New Roman o Bodoni, entre otras.

En cuanto al tamaño, depende de la fuente elegida, pero suele moverse entre 10 y 12 puntos.

Con Google Fonts, cientos de fuentes para tus libros y documentos

Interlineado

Como indica su nombre, se trata del espacio que hay entre cada línea de texto. Este debe permitir que el texto se lea con fluidez, sin que exista una separación excesiva entre líneas que dificulte el «salto» de la vista de una a otra, ni demasiado apelotonamiento. Por tanto, su elección debe estar relacionada con el tipo de fuente utilizada y su tamaño. En general, estará comprendido entre 1 (sencillo) y 1,5; yo suelo usar un interlineado de 1,15.

Cómo fijar el interlineado

Márgenes

Cuando abrimos un libro, la abertura no alcanza los 360º. Si dejamos el mismo margen con respecto al texto en el interior y en el exterior de la hoja, la impresión que tendrá el lector será que el margen interno es inferior, aunque no lo sea.

Por esta razón, es conveniente que el margen interior sea mayor al exterior. Para no marearte con diversas posibilidades, puedes configurar los márgenes de tus libros como lo hace Amazon con las plantillas que pone a disposición de los escritores. No obstante, valora aspectos como el tipo y tamaño de fuente o el interlineado para ajustar mejor los márgenes.

Configuración de los márgenes

Sangrías y párrafos

La sangría es el espacio en blanco que hay desde el margen hasta el inicio de la primera línea de un párrafo. Nos sirve para diferenciar párrafos y hacer más cómoda la lectura.

Como he comentado antes, configura siempre las sangrías desde el cuadro de diálogo de «Párrafo», que se encuentra en la barra de herramientas de la sección de «Inicio». La fuente, su cuerpo y el interlineado te guiarán a la hora de escoger el tamaño adecuado de las mismas.

En cuanto a los párrafos, ya sabes, debemos configurar la separación entre ellos en lugar de utilizar la tecla «Enter» para crear espacios. De nuevo, lo haremos desde el cuadro de diálogo de «Párrafo».

Alineaciones

Una vez más, la coherencia es un valor principal. Si los títulos de primer orden están centrados (por ejemplo), esto se deberá mantener en toda la obra. Si los títulos secundarios se alinean a la izquierda, no podrán tener otro tipo de alineación en cualquier parte de tu libro.

Jerarquía de secciones

Debemos distinguir las diferentes secciones, así que lo primero es conocer el orden lógico de las secciones en un libro, que es este:

  1. Páginas de cortesía. Son la primera y la segunda, que se dejan en blanco y sin numerar.
  2. Anteportada. Se corresponde con la página tercera, también sin numerar, y solo contiene el título de la obra. Su reverso, la cuarta página, debe estar en blanco.
  3. Portada interior. Título de la obra y nombre de los autores. Puede incluir también algún logotipo, el nombre de la editorial o el nombre del autor del prólogo. Esta es la página número cinco; naturalmente, no incluye numeración.
  4. Créditos. Página seis, reverso de la portada interior. Se incluyen los derechos de la obra (el copyright del autor del libro, la identificación y autoría de las ilustraciones…), el año de edición y el número (si corresponde), la editorial, el lugar de impresión, el ISBN, el Depósito Legal, el nombre del traductor (si corresponde) y un texto de advertencia sobre la infracción de derechos.
  5. Dedicatoria. Séptima página, con el reverso en blanco. Sin numerar.
  6. Índice. Página novena. En novelas suele ir al final de la obra, pero no es una ley inamovible.
  7. Prólogo. Redactado por una persona ligada a la edición del libro o por una autoridad en la materia.
  8. Presentación. Redactado por el autor, sirve para presentar la obra y justificar los motivos de su redacción.
  9. Introducción. Redactada también por el autor, expone aspectos como las partes de la obra, los temas tratados y los objetivos.
  10. Capítulos.
  11. Apéndices.
  12. Bibliografía.
  13. Agradecimientos. En ocasiones, puedes verlos en las primeras páginas.

En lo que se refiere a la numeración, desde el índice al inicio del cuerpo de la obra se numera con números romanos de caja baja (en minúscula, vamos). A partir de la Introducción (inicio del cuerpo) comienza una nueva numeración en cifrado arábigo.

Según sea tu creación, es probable que no necesites introducir todas las secciones que te he presentado, así que elimina de la lista las que no vayas a utilizar, pero mantén el orden.

En cuanto a los títulos y el cuerpo de cada sección, es conveniente utilizar siempre la misma fuente. A partir de ahí, juega con la inserción de mayúsculas, el tamaño de la fuente o con el uso de la negrita y de la cursiva, pero sin abusar y manteniendo siempre un patrón claro. Pónselo fácil al lector.

Encabezados y pies de página

En la cabeza de página se suelen colocar elementos constantes en la obra, como el título y el autor, aunque en novela es habitual también omitir estos encabezados. Pero si decides introducirlos, comprueba que aparecen en todas las páginas con los mismos datos y formato.

Otra opción es la de colocar diferente información en las páginas pares e impares. Por ejemplo, el título de la obra en las pares y el nombre del autor en las impartes. Esto lo puedes conseguir marcando la opción «Páginas pares e impares diferentes» en la barra de herramientas para encabezados y pies de página.

Selección de la opción para páginas pares e impares diferentes

También puedes introducir adornos e imágenes, aunque debes asegurarte de que la resolución mínima de la imagen sea de 300 ppp. Yo soy partidario de no recargar los encabezados y dar más importancia al texto, pero esto depende de los gustos individuales y del tipo de obra. Por ejemplo, un libro infantil se presta más a ser adornado.

Nos centramos ahora en la configuración del pie de página, en el que se incluirá el número de página y, si se quiere, algún elemento separador o de adorno, como puede ser una raya horizontal. Word ofrece una galería particular con varias opciones; comprueba si alguna se adapta a lo que buscas o construye la tuya propia desde cero o modificando uno de los diseños.

Estilos para el pie de página

Por último, un nota muy importante: las páginas en blanco o solo con ilustraciones no debe incluir encabezado ni número de página.

Imágenes

Respecto a las imágenes o ilustraciones de tu libro solo te daré dos indicaciones, pero ambas muy importantes.

  1. Insértalas en el documento, nunca las copies y pegues.
  2. La resolución de cada imagen debe ser de al menos 300 ppp (píxeles por pulgada). En caso contrario, es muy probable que en la impresión aparezcan pixeladas.

Títulos de secciones

Los títulos de cada sección o elemento de un libro deben mantener el mismo diseño a lo largo de la obra. Además, lo habitual es que los títulos de las secciones superiores en la jerarquía interna tengan una composición más compleja que la de las más sencillas.

En Word podemos establecer un estilo determinado para cada título y aplicarlo con un clic siempre que lo necesitemos. Esto, además, nos permitirá crear el índice de forma automática.

Ejemplo de formato de título

Numeración y viñetas

En cuanto a la numeración de listas, debes decidir un criterio a seguir y no desviarte del mismo. Si estás utilizando números, no pases de repente a letras, y si usas viñetas en una lista, que se mantenga siempre el mismo símbolo.

Tablas, cuadros, mapas y similares

Aquí hay dos aspectos que controlar: que cada elemento del mismo tipo mantenga el estilo (forma, bordes, fuente y cuerpo, formato del título y del texto que lo acompaña, etc.) a lo largo de todo el documento, y que la numeración —en caso de que exista— sea correlativa y no se produzcan saltos.

Índices

El usar el plural en esta ocasión es debido a la posibilidad de que existan varios índices en un libro. El más habitual es la tabla de contenidos, pero pueden incluirse otros, como puede ser un índice de ilustraciones.

Es importante comprobar que los títulos de los capítulos o secciones expresados en el índice coinciden con los que se encontrarán los lectores en el contenido, al igual que la numeración de los mismos. Y, por supuesto, que el número de página que aparece en el índice para una entrada coincide con el inicio de la misma en el libro.

División de palabras

Este es uno de los aspectos más importantes a la hora de maquetar un libro.

Para homogeneizar el área de texto y evitar calles y blancos (en el siguiente apartado te explico lo que son), en el proceso de maquetación se procede a la división de palabras.

La división de palabras a final de renglón se realiza con el guión corto y tiene unas reglas concretas que debes aprender:

  • No se separan letras de la misma sílaba salvo en casos de palabras compuestas o formadas con prefijo.
  • Nunca se separan, aunque formen parte de la misma sílaba, las vocales. Además, si la primera sílaba es una vocal, no puede quedar aislada a final de línea salvo que la preceda la letra «h».
  • En la medida de lo posible, evitaremos dividir al final de línea palabras procedentes de otros idiomas, a no ser que conozcamos las normas del idioma en cuestión.
  • En ningún caso dividiremos siglas o abreviaturas.
  • Las palabras compuestas, como económico-administrativo, pueden separarse a final de línea, pero el segundo componente deberá ir precedido de otro guión en la siguiente línea (económico- / -administrativo).
  • No es recomendable dividir palabras de solo dos sílabas o de cuatro letras, aunque sí es correcto.
  • Después de un punto y seguido, debemos dejar una sílaba de al menos tres letras.
  • La última línea de un párrafo debe contar con al menos cinco caracteres.
  • Debemos evitar la generación de divisiones que creen voces malsonantes (dis- / puta).

Por último, debemos evitar que se produzca una alineación de más de tres guiones en líneas consecutivas, aunque hay editores que permiten un número mayor.

Calles y blancos

A estas alturas del proceso de maquetación, debemos evitar que se generen en el cuerpo de cada página blancos o vacíos que dificulten la lectura fluida. Aquí tienes un ejemplo un poco exagerados para que veas a qué me refiero.

Ejemplo de calles y blancos

Coincidencia de palabras en líneas sucesivas

Debes evitar que dos líneas consecutivas comiencen o finalicen con la misma palabra o secuencia de letras (si hay división de palabras), pues esto puede despistar al lector y provocar que salte de una línea a otra que no es la que sigue en el texto.

Líneas viudas y huérfanas

Una línea viuda es aquella que se queda sola al principio de una página y que termina en un punto y aparte o en un punto y final.

Ejemplo de línea viuda

Similar es la situación de una línea huérfana, que es aquella que comienza un párrafo y que se queda abandonada al final de la página.

Ejemplo de línea huérfana

Debes evitar esto a toda costa.

Notas al pie

En cuanto a las notas al pie, asegúrate de que siguen una correlación numérica correcta.

Las notas se marcan en el texto con un número en voladita al final de una palabra. En el caso de que esta palabra se sitúe al final de una oración, el número puede ir tanto delante como detrás del punto. Aunque ambas opciones son correctas y ahora se usa más la segunda (propia del sistema inglés), yo prefiero la opción francesa (con el número precediendo al signo de puntuación). Lo dejo a tu elección.

Por último, indicarte que las notas a pie de página suelen tener un cuerpo de letra más reducido que el texto principal.

Citas

Si en tu libro incluyes alguna cita en estilo directo (es decir, sin alterar el original), debe ir entre comillas. Pero ojo, porque las comillas más habituales (“ ”) no son las correctas en español; debes usar las comillas latinas: «». La otras se denominan comillas inglesas y sirven para encerrar un fragmento que requiere entrecomillado dentro de las comillas latinas.

Ej.: «La palabra “coronel” es aguda», dijo el profesor.

Por otra parte, si vas a citar un texto largo o de varios párrafos, lo que debes hacer es aumentar el sangrado y reducir el tamaño de la letra (o reproducir el texto en cursiva).

Bibliografía

No existe una norma única para maquetar las bibliografías, pero sí es importante que los datos de cada entrada de la bibliografía tengan el mismo orden en todas las entradas, y que el estilo de las mismas sea siempre el mismo.

Como referencia, te dejo esta entrada de la Wikipedia sobre la norma ISO 690, que aunque no es la única que se utiliza, sí tiene una amplia aceptación.

Recuerda, eso sí, que los títulos de las obras van siempre en cursiva.

Últimos pasos

Ya casi tenemos nuestro libro maquetado, pero antes vamos a hacer un breve repaso a estas cuestiones:

  • Comprobar la paginación del libro. Esto es, que todos los números sean correlativos. Te parecerá raro, pero con la introducción de saltos de sección y de página se pueden producir desplazamientos en la correlación de los números de página.
  • Revisar los números de página indicados en el índice y comprobar que coinciden con la numeración interior del libro. Hacer lo propio con los números de página, apéndices, anexos…
  • Asegurarnos de que las sangrías se han aplicado a todos los párrafos y que tienen el mismo tamaño en cada uno de ellos.
  • Referencias internas. Vigilar que cada vez que se hace referencia a otra parte del libro (una tabla, por ejemplo) esta existe y está situada donde marca la referencia, además de contener lo anunciado.

Y bien, ahora ya sabes cómo maquetar un libro, ¿cuándo vas a empezar con el tuyo?

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